martes, 16 de octubre de 2012

"Sociedad de moda"


De acuerdo con el ensayo de mi compañera Beatriz de la semana pasada, vivimos en una sociedad en la que nos dejamos llevar por el impulso de estar a la moda. Esta novedad social nos lleva a querer adquirir, aunque no queramos, muchos productos que están de moda, como ella citó: blackberry, hunter… Aunque no todos –y a todos me refiero principalmente a las mujeres-  caemos en la tentación de la compra, a la mayoría de nosotras nos gustaría tenerlos. Por  motivos económicos, básicamente, no compramos el producto de marca, pero igualmente caemos en la tentación de adquirir modelos similares para estar “a la moda”. A mí, como mujer, me encanta ir a la moda en cuanto a ropa se refiere. Como me conozco a mí misma hay muchas veces que ni me acerco al centro comercial con mis amigas para no caer en la tentación de comprarme algo, ya que, una vez dentro del círculo vicioso que he empezado, seguiría comprándome una cosa detrás de otra. Como siempre digo: “me encantaría ser rica para comprarme un montón de ropa”. Sin embargo mi actitud no es tanto compulsiva ya que pienso en todos los factores – el económico mayoritariamente- antes de comprar. También porque ya conozco ese sentimiento “post-compra” como de remordimiento, aunque pasados unos minutos cuando ya me he dispuesto a estrenar mi nueva compra, ese sentimiento ya se ha apagado.
                                      
Parte de la culpa de esta impulsividad a la hora de comprar es, sobre todo, de la publicidad. La publicidad nos ciega. Nos intenta reflejar, como menciona Jaime Nubiola en su libro Invitación a pensar, la supuesta felicidad de las famosas como Victoria Beckham o cualquier otra, con un producto novedoso y de marca. Cada vez hay más anuncios en la televisión de ropa, con guapísimas modelos que la llevan, que intentan hacernos pensar que nosotras estaremos igual de divinas si llevamos las prendas de esa marca; o los invitados a programas de televisión como “El hormiguero” que son famosos que van siempre a la última y son “iconos de la moda”.

Existen muchas personas cuya perdición es ir a la moda. Por mi parte, tristemente, conozco a gente que prescinde de cosas esenciales para tener lo “último”, que cada mes van de compras, porque ahora hay nuevas colecciones de las tiendas casi me atrevería a decir cada semana. Estas situaciones pueden llevar al “agobio” económico pero como no son conscientes de su “adicción”, pues siguen prescindiendo de cosas realmente importantes. No por ir a la última vas a tener mejores amigos o peores, y esto lo reveló también una encuesta que una amiga mía realizó el año pasado a niños de entre 7 y 11 años: ellos aún no han perdido de vista lo que es importante de verdad. Y cuanto más crecemos, más parece que se va perdiendo. Esta gente intenta sentirse mejor consigo misma, porque lo que parece que realmente está de moda en nuestra sociedad, tristemente, es la apariencia. Que todos me vean bien es lo que realmente importa y nos olvidamos de lo que verdaderamente sí es importante, ser nosotros mismos sin que cuente más lo que opine el resto. Las amistades no se forjan por la manera de vestir, sino por la manera de ser. La moda es cambiante, las amistades son para siempre. Como todos sabemos y bien nos lo dice el refrán “las apariencias engañan”, pues cuando tengamos claras nuestras ideas y lo que verdaderamente tenemos que tener en cuenta a la hora de comprar, podremos vivir con la conciencia tranquila, vivir en paz.


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