lunes, 15 de octubre de 2012

Jóvenes, futuro del mañana


En cierto modo la juventud de nuestra sociedad sí que se rige por la vida de “segunda mano”. Todos, o la mayor parte de nosotros, nos dejamos llevar por las masas, la publicidad, la moda… Yo creo que no es algo malo, creo que es una etapa de la vida en la que uno mismo va descubriendo su personalidad, su verdadera identidad, su “yo”.


Avance tecnológico no es sinónimo de mejor educación. En cuanto a este tema no estoy muy de acuerdo con lo que pone en el libro de que los jóvenes de hoy en día son más educados. Sí que es verdad que pueden estar aventajados en el tema de las tecnologías, pero no en lo que a educación se refiere. No es cuestión de buscar un culpable, toda la sociedad es quien participa a la formación de sus individuos, pero considero que la educación que recibimos en el colegio no es la más importante, sino que la educación más fundamental para la vida nos la dan los padres. Ellos son los encargados de marcar cómo es nuestro patrón y contribuyen a la formación de su personalidad de determinada manera. Para mí, la educación de casa es la esencial.  Los valores recibidos de los padres son los pilares básicos. Por esto, llevar una vida “ya usada” sólo puede ser beneficioso en el sentido de que nos sirve de guía para el futuro, y en este futuro los padres y el entorno familiar, hasta la figura de un hermano mayor, es clave.


De esta educación también derivan los actos en sociedad. No creo que los jóvenes de hoy día estén más “calmados” que la juventud de nuestros padres. Acepto que era otra época pero, por ejemplo, las peleas que antes se tenían -y no es una causa que las justifique- llevaban un fondo, por ejemplo, el político. Las peleas de los jóvenes de hoy día son banales y sin importancia… se emborrachan, algunos porque sí y otros para intentar ahogar sus penas por malas rachas o situaciones conflictivas en casa. Esta es mi opinión.

Al igual que en todas las cosas, no todos los jóvenes actúan igual en todo. Por ejemplo, como se comenta en el libro, si que estoy de acuerdo en que los jóvenes quieren sentirse queridos. En mi opinión, a lo que el “amor para toda la vida” se refiere, lo que se está perdiendo es el valor del matrimonio, es por ello, que la gente está más abierta a las relaciones sexuales con cariño, pero para mí eso significa carencias en el interior de uno mismo, como se dice en el libro de Jaime Nubiola Invitación a pensar, una “terrible soledad”. Como no todos somos iguales, no pensamos lo mismo, y por tanto, sí que sigue habiendo jóvenes que sí que buscan amor para toda la vida con una persona que esté por y para siempre. El tema de las relaciones fuera del matrimonio supone un abandono por parte de los dos que las realizan, el haber trivializado este sacramento tan importante viene a decir que, aunque se considere una de las instituciones más valoradas, no se respetan… aunque no desistimos nunca en el empeño de encontrar el amor verdadero, esa única persona.



¿Piensan los jóvenes? Lo que es pensar en el sentido literal de la palabra sí que piensan. Lo que no piensan son cosas importantes. Divagan, igual que lo hacen a la hora de ponerse a estudiar. Podría decirse que esta juventud se está dejando llevar por la pereza en todos los ámbitos de la vida. Esto es debido a la “vida de segunda mano”. Sí se puede cambiar a los jóvenes, pero a los de la siguiente generación, mediante la educación que está recibiendo la nuestra.

            

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