En cierto modo la juventud de
nuestra sociedad sí que se rige por la vida de “segunda mano”. Todos, o la
mayor parte de nosotros, nos dejamos llevar por las masas, la publicidad, la
moda… Yo creo que no es algo malo, creo que es una etapa de la vida en la que
uno mismo va descubriendo su personalidad, su verdadera identidad, su “yo”.
De esta educación también derivan
los actos en sociedad. No creo que los jóvenes de hoy día estén más “calmados”
que la juventud de nuestros padres. Acepto que era otra época pero, por
ejemplo, las peleas que antes se tenían -y no es una causa que las justifique-
llevaban un fondo, por ejemplo, el político. Las peleas de los jóvenes de hoy
día son banales y sin importancia… se emborrachan, algunos porque sí y otros
para intentar ahogar sus penas por malas rachas o situaciones conflictivas en
casa. Esta es mi opinión.
Al igual que en todas las cosas,
no todos los jóvenes actúan igual en todo. Por ejemplo, como se comenta en el
libro, si que estoy de acuerdo en que los jóvenes quieren sentirse queridos. En
mi opinión, a lo que el “amor para toda la vida” se refiere, lo que se está
perdiendo es el valor del matrimonio, es por ello, que la gente está más
abierta a las relaciones sexuales con cariño, pero para mí eso significa carencias
en el interior de uno mismo, como se dice en el libro de Jaime Nubiola Invitación a pensar, una “terrible soledad”.
Como no todos somos iguales, no pensamos lo mismo, y por tanto, sí que sigue
habiendo jóvenes que sí que buscan amor para toda la vida con una persona que
esté por y para siempre. El tema de las relaciones fuera del matrimonio supone
un abandono por parte de los dos que las realizan, el haber trivializado este
sacramento tan importante viene a decir que, aunque se considere una de las
instituciones más valoradas, no se respetan… aunque no desistimos nunca en el
empeño de encontrar el amor verdadero, esa única persona.

¿Piensan los jóvenes? Lo que es pensar en el sentido literal de la palabra sí que piensan. Lo que no piensan son cosas importantes. Divagan, igual que lo hacen a la hora de ponerse a estudiar. Podría decirse que esta juventud se está dejando llevar por la pereza en todos los ámbitos de la vida. Esto es debido a la “vida de segunda mano”. Sí se puede cambiar a los jóvenes, pero a los de la siguiente generación, mediante la educación que está recibiendo la nuestra.


No hay comentarios:
Publicar un comentario