La verdad es que no sé cuántas
veces habré visto el nuevo anuncio de Intimissimi,
pero lo que sí que sé es la cara con la que se me quedó tras verlo. Esa duda,
esa sensación de: “¿en serio este anuncio intenta captar la atención femenina?
¿Vender así la ropa interior? ¿Nos están gastando una broma?” Y claro, entre
el anuncio y la canción de fondo, que es bastante sensual completamos el cupo. Nueve
o diez mujeres en ropa interior, todas espectaculares y provocativas… con los
nombres del sujetador anunciado. Bien. No es que yo sepa mucho acerca de las
técnicas publicitarias, pero ese no es el tema que quiero tratar. No, no. Ni
mucho menos. No nos equivoquemos. Pero como ciudadana de a pie puedo hablar al
menos de la repercusión que ha tenido a mis alrededores, sin llegar más lejos
en mi página de facebook. Es que
incluso antes de ver yo dicho anuncio en la televisión ya estaba en el tablón
de muchos de mis amigos –todos varones-
que habían comentado el vídeo con frases como: “qué bueno”. Y yo me pregunto,
¿en realidad quieren decir qué bueno? ¿No se estarán refiriendo a qué buenas? No
qué buenas las técnicas de la publicidad ni al producto porque siendo sinceros,
no tienen ni idea, sino qué buenas están las tías, hablando en plata.
Y si el único modo en que creen
las marcas que pueden conectar con nosotros, los consumidores, es con este
estilo de propagandas, ¿cómo no vamos a estar en una sociedad en la que el sexo
es el pan de cada día? Si se educa a los jóvenes sobre la sexualidad y las
escenas como la del anuncio que he comentado están por todos lados y chocamos
con ellas aunque no queramos… Y otros muchos más, como los de colonias. ¿Por
qué tienen que salir actores desnudos completamente o semi desnudos para
anunciar nuevas fragancias? ¿Qué los que vamos vestidos por la calle no olemos
bien o qué está pasando?
Está claro que la sexualidad tiene que educarse, pero educarse bien. Bien de verdad. La sexualidad hay que vivirla correctamente… es fruto de un amor verdadero y exclusivo, entregado, dispuesto, generoso. No es un “te quiero” de unos adolescentes que por gustarse creen que tienen un máster en el amor y saben más que cualquiera, incluso sus padres. No, eso no es amor. ¿Qué sentido tiene hacer campañas para el uso del condón si no es la solución al problema? Porque un problema en muchos casos puede llevar a otros tales como enfermedades de transmisión sexual, por ejemplo; o un embarazo no deseado que puede llevar a la mayor tragedia de todas como puede ser el aborto. ¿Por qué el aborto? Porque esta sociedad “mal educada” ve normal deshacerse de una vida. En definitiva, a la deshumanización de la persona, a la pérdida de su dignidad y su respeto. Somos algo más que instintos. Para algo tenemos cabeza, razón, libertad…

Por situaciones como esta es
importante la educación sexual. Porque todo tiene su momento. Porque la
sexualidad se vive dentro del matrimonio, y se forman las sociedades por la
familia. No hay que adelantarse… la espera sí que es importante. No porque lo
diga la Iglesia católica sino porque hay
que dar a las cosas el valor que tienen. Los hijos son el resultado de la
espera, de la expresión del amor en su mayor grado. Simplemente porque no somos
animales, somos personas. Y queremos que nos traten como tal.



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