Escribir es complicado, o tienes pocas ideas o tantas que no sabes cómo ponerlas en orden. La cosa se complica aún más cuando somos tres las que escribimos, tenemos demasiadas y no conseguimos encontrar el tema que nos apasione a todas.
La tarde sigue transcurriendo y todavía no nos hemos puesto de acuerdo. Casi ha anochecido, de entre la nube de humo de los cigarrillos aparece, de repente, nuestra solución: Rocío, que cansada de nuestra invasión y queriendo echarnos para poder ocupar el sillón y ver su serie favorita, resuelve inmediatamente el problema proponiéndonos contar la experiencia de una amiga nuestra, Andrea, que ha pasado dos meses en Nueva York, en uno de los ocho centros llamados Profile Intership, situado en el barrio del Bronx, que ofrece ayuda a chicas embarazadas que quieren abortar.
Quedamos con ella y nos cuenta una historia. Una chica llamada Angélica de 21 años y de la República Dominicana entró al centro atraída por el cartel de fondo negro y letras amarillas que decía: “Unplanned pregnancy? Free abortion alternative”, creyendo, como muchas otras antes que ella, que allí le harían el aborto gratis. Oferta bastante atractiva, pues la mayoría de las chicas de este barrio tienen pocos recursos económicos. Al entrar en el centro le proyectan un video en el que ve con horror como se practica un aborto, las imágenes son reales y bastante desagradables. Allí Angélica se da cuenta de que no está en una clínica abortista y que los voluntarios que le atienden sólo quieren ayudarla. Andrea, sujetando a la todavía temblorosa Angélica la lleva a otra sala para que le hagan un test de embarazo y una ecografía. Emocionada ve en la pantalla lo que ella sabe que es su hijo, no quiere matarlo, pero no ve otra salida. Destrozada por su situación, le cuenta entre lágrimas su triste historia.
Vive en una pequeña casa en este barrio neoyorkino con su padre y su hijo de un año, su marido e hijo mayor siguen en República Dominicana. Trabaja cuidando a un anciano paralítico, ahorrando para que su hijo pueda venir a vivir con ella. El bebé de siete semanas que está esperando, es de un hombre casado y con hijos que también vive en el Bronx. Le prometió dejar a su esposa e irse a vivir con ella pero unos días antes cambió de opinión. Entonces decidió abortar, pues ser infiel en su país de origen significa ser rechazada por su marido, amigos y familia, su padre la echaría de casa y ni ella ni su hijo tendrían un techo bajo el que vivir.
Se marcha del centro, convencida de que va a abortar. Sin embargo la vuelven a ver a los pocos días, repetirá su visita todos los viernes durante casi un mes y llamará para hablar con Andrea varios días a la semana. No está decidida a tenerlo pero retrasa su cita todo lo posible en Dr. Emily, la clínica abortista del Bronx cuyo lema es: Doing what’s right for today’s woman. Tiene miedo, llora, tanto que Andrea casi no la recuerda sin lágrimas en los ojos, cada día que pasa está más delgada y demacrada, es obvio que sufre.
Un día aparece sin avisar, esta vez no es viernes, no llora, sonríe. Busca a Andrea, la abraza fuerte, tiene una gran noticia que darle, ha sido valiente, ha llamado a su marido y se lo ha contado, la reacción ha sido la esperada pero le da igual, es fuerte, capaz de todo. Su padre tampoco se lo ha tomado bien y tras una breve discusión a accedido ha que sigan viviendo con él. Tendrá a su hijo, todo ha salido bien, perderá su trabajo pero Profile Internship le ayudará a salir adelante.
Que te deje tu marido, que no te hable tu padre o te eche de casa, que te quedes sin trabajo, que seas una chica del Bronx pobre, sin recursos ni educación, embarazada y sola, pero feliz, vale la pena sufrir por lo que importa. La valentía y la generosidad de Angélica han salvado una vida, la vida de su hijo. Como ella, muchas chicas en el mundo se plantean el aborto como la única vía de escape, pero si se dan cuenta de que lo llevan en el vientre es su hijo, son capaces de arriesgarlo todo y enfrentarse a todos por ser madres.
Como dijo la Madre Teresa de Calcuta: el amor, para que sea auténtico, debe costarnos.
Judit Borrell Escudé
Pilar Millaruelo Frontela
Ángeles Serratosa Morón