martes, 30 de octubre de 2012

Sí que somos personas. Tratadnos como tal.


La verdad es que no sé cuántas veces habré visto el nuevo anuncio de Intimissimi, pero lo que sí que sé es la cara con la que se me quedó tras verlo. Esa duda, esa sensación de: “¿en serio este anuncio intenta captar la atención femenina? ¿Vender así la ropa interior? ¿Nos están gastando una broma?” Y claro, entre el anuncio y la canción de fondo, que es bastante sensual completamos el cupo. Nueve o diez mujeres en ropa interior, todas espectaculares y provocativas… con los nombres del sujetador anunciado. Bien. No es que yo sepa mucho acerca de las técnicas publicitarias, pero ese no es el tema que quiero tratar. No, no. Ni mucho menos. No nos equivoquemos. Pero como ciudadana de a pie puedo hablar al menos de la repercusión que ha tenido a mis alrededores, sin llegar más lejos en mi página de facebook. Es que incluso antes de ver yo dicho anuncio en la televisión ya estaba en el tablón de  muchos de mis amigos –todos varones- que habían comentado el vídeo con frases como: “qué bueno”. Y yo me pregunto, ¿en realidad quieren decir qué bueno? ¿No se estarán refiriendo a qué buenas? No qué buenas las técnicas de la publicidad ni al producto porque siendo sinceros, no tienen ni idea, sino qué buenas están las tías, hablando en plata.


Y si el único modo en que creen las marcas que pueden conectar con nosotros, los consumidores, es con este estilo de propagandas, ¿cómo no vamos a estar en una sociedad en la que el sexo es el pan de cada día? Si se educa a los jóvenes sobre la sexualidad y las escenas como la del anuncio que he comentado están por todos lados y chocamos con ellas aunque no queramos… Y otros muchos más, como los de colonias. ¿Por qué tienen que salir actores desnudos completamente o semi desnudos para anunciar nuevas fragancias? ¿Qué los que vamos vestidos por la calle no olemos bien o qué está pasando?



Está claro que la sexualidad tiene que educarse, pero educarse bien. Bien de verdad. La sexualidad hay que vivirla correctamente… es fruto de un amor verdadero y exclusivo, entregado, dispuesto, generoso. No es un “te quiero” de unos adolescentes que por gustarse creen que tienen un máster en el amor y saben más que cualquiera, incluso sus padres. No, eso no es amor. ¿Qué sentido tiene hacer campañas para el uso del condón si no es la solución al problema? Porque un problema en muchos casos puede llevar a otros tales como enfermedades de transmisión sexual, por ejemplo; o un embarazo no deseado que puede llevar a la mayor tragedia de todas como puede ser el aborto. ¿Por qué el aborto? Porque esta sociedad “mal educada” ve normal deshacerse de una vida. En definitiva, a la deshumanización de la persona, a la pérdida de su dignidad y su respeto. Somos algo más que instintos. Para algo tenemos cabeza, razón, libertad…

               

Por situaciones como esta es importante la educación sexual. Porque todo tiene su momento. Porque la sexualidad se vive dentro del matrimonio, y se forman las sociedades por la familia. No hay que adelantarse… la espera sí que es importante. No porque lo diga la Iglesia católica  sino porque hay que dar a las cosas el valor que tienen. Los hijos son el resultado de la espera, de la expresión del amor en su mayor grado. Simplemente porque no somos animales, somos personas. Y queremos que nos traten como tal.


martes, 16 de octubre de 2012

"Sociedad de moda"


De acuerdo con el ensayo de mi compañera Beatriz de la semana pasada, vivimos en una sociedad en la que nos dejamos llevar por el impulso de estar a la moda. Esta novedad social nos lleva a querer adquirir, aunque no queramos, muchos productos que están de moda, como ella citó: blackberry, hunter… Aunque no todos –y a todos me refiero principalmente a las mujeres-  caemos en la tentación de la compra, a la mayoría de nosotras nos gustaría tenerlos. Por  motivos económicos, básicamente, no compramos el producto de marca, pero igualmente caemos en la tentación de adquirir modelos similares para estar “a la moda”. A mí, como mujer, me encanta ir a la moda en cuanto a ropa se refiere. Como me conozco a mí misma hay muchas veces que ni me acerco al centro comercial con mis amigas para no caer en la tentación de comprarme algo, ya que, una vez dentro del círculo vicioso que he empezado, seguiría comprándome una cosa detrás de otra. Como siempre digo: “me encantaría ser rica para comprarme un montón de ropa”. Sin embargo mi actitud no es tanto compulsiva ya que pienso en todos los factores – el económico mayoritariamente- antes de comprar. También porque ya conozco ese sentimiento “post-compra” como de remordimiento, aunque pasados unos minutos cuando ya me he dispuesto a estrenar mi nueva compra, ese sentimiento ya se ha apagado.
                                      
Parte de la culpa de esta impulsividad a la hora de comprar es, sobre todo, de la publicidad. La publicidad nos ciega. Nos intenta reflejar, como menciona Jaime Nubiola en su libro Invitación a pensar, la supuesta felicidad de las famosas como Victoria Beckham o cualquier otra, con un producto novedoso y de marca. Cada vez hay más anuncios en la televisión de ropa, con guapísimas modelos que la llevan, que intentan hacernos pensar que nosotras estaremos igual de divinas si llevamos las prendas de esa marca; o los invitados a programas de televisión como “El hormiguero” que son famosos que van siempre a la última y son “iconos de la moda”.

Existen muchas personas cuya perdición es ir a la moda. Por mi parte, tristemente, conozco a gente que prescinde de cosas esenciales para tener lo “último”, que cada mes van de compras, porque ahora hay nuevas colecciones de las tiendas casi me atrevería a decir cada semana. Estas situaciones pueden llevar al “agobio” económico pero como no son conscientes de su “adicción”, pues siguen prescindiendo de cosas realmente importantes. No por ir a la última vas a tener mejores amigos o peores, y esto lo reveló también una encuesta que una amiga mía realizó el año pasado a niños de entre 7 y 11 años: ellos aún no han perdido de vista lo que es importante de verdad. Y cuanto más crecemos, más parece que se va perdiendo. Esta gente intenta sentirse mejor consigo misma, porque lo que parece que realmente está de moda en nuestra sociedad, tristemente, es la apariencia. Que todos me vean bien es lo que realmente importa y nos olvidamos de lo que verdaderamente sí es importante, ser nosotros mismos sin que cuente más lo que opine el resto. Las amistades no se forjan por la manera de vestir, sino por la manera de ser. La moda es cambiante, las amistades son para siempre. Como todos sabemos y bien nos lo dice el refrán “las apariencias engañan”, pues cuando tengamos claras nuestras ideas y lo que verdaderamente tenemos que tener en cuenta a la hora de comprar, podremos vivir con la conciencia tranquila, vivir en paz.


lunes, 15 de octubre de 2012

Jóvenes, futuro del mañana


En cierto modo la juventud de nuestra sociedad sí que se rige por la vida de “segunda mano”. Todos, o la mayor parte de nosotros, nos dejamos llevar por las masas, la publicidad, la moda… Yo creo que no es algo malo, creo que es una etapa de la vida en la que uno mismo va descubriendo su personalidad, su verdadera identidad, su “yo”.


Avance tecnológico no es sinónimo de mejor educación. En cuanto a este tema no estoy muy de acuerdo con lo que pone en el libro de que los jóvenes de hoy en día son más educados. Sí que es verdad que pueden estar aventajados en el tema de las tecnologías, pero no en lo que a educación se refiere. No es cuestión de buscar un culpable, toda la sociedad es quien participa a la formación de sus individuos, pero considero que la educación que recibimos en el colegio no es la más importante, sino que la educación más fundamental para la vida nos la dan los padres. Ellos son los encargados de marcar cómo es nuestro patrón y contribuyen a la formación de su personalidad de determinada manera. Para mí, la educación de casa es la esencial.  Los valores recibidos de los padres son los pilares básicos. Por esto, llevar una vida “ya usada” sólo puede ser beneficioso en el sentido de que nos sirve de guía para el futuro, y en este futuro los padres y el entorno familiar, hasta la figura de un hermano mayor, es clave.


De esta educación también derivan los actos en sociedad. No creo que los jóvenes de hoy día estén más “calmados” que la juventud de nuestros padres. Acepto que era otra época pero, por ejemplo, las peleas que antes se tenían -y no es una causa que las justifique- llevaban un fondo, por ejemplo, el político. Las peleas de los jóvenes de hoy día son banales y sin importancia… se emborrachan, algunos porque sí y otros para intentar ahogar sus penas por malas rachas o situaciones conflictivas en casa. Esta es mi opinión.

Al igual que en todas las cosas, no todos los jóvenes actúan igual en todo. Por ejemplo, como se comenta en el libro, si que estoy de acuerdo en que los jóvenes quieren sentirse queridos. En mi opinión, a lo que el “amor para toda la vida” se refiere, lo que se está perdiendo es el valor del matrimonio, es por ello, que la gente está más abierta a las relaciones sexuales con cariño, pero para mí eso significa carencias en el interior de uno mismo, como se dice en el libro de Jaime Nubiola Invitación a pensar, una “terrible soledad”. Como no todos somos iguales, no pensamos lo mismo, y por tanto, sí que sigue habiendo jóvenes que sí que buscan amor para toda la vida con una persona que esté por y para siempre. El tema de las relaciones fuera del matrimonio supone un abandono por parte de los dos que las realizan, el haber trivializado este sacramento tan importante viene a decir que, aunque se considere una de las instituciones más valoradas, no se respetan… aunque no desistimos nunca en el empeño de encontrar el amor verdadero, esa única persona.



¿Piensan los jóvenes? Lo que es pensar en el sentido literal de la palabra sí que piensan. Lo que no piensan son cosas importantes. Divagan, igual que lo hacen a la hora de ponerse a estudiar. Podría decirse que esta juventud se está dejando llevar por la pereza en todos los ámbitos de la vida. Esto es debido a la “vida de segunda mano”. Sí se puede cambiar a los jóvenes, pero a los de la siguiente generación, mediante la educación que está recibiendo la nuestra.

            

domingo, 7 de octubre de 2012

A pinch of me

Nacida en Valladolid el 3 de Septiembre de 1992, segunda hija de siete y la única chica de todos los hermanos. A pesar de ello, no soy como muchos piensan, la consentida de la familia. En ciertas cosas privilegiada pero no en exceso. 

Orgullosa de mi familia, muy en especial, de mi padre. Falleció hace más de un año, a una edad muy temprana, víctima de un cáncer. Fue un gran hombre, yo ya era consciente, pero desde el día de su fallecimiento nos hemos dado cuenta de que no era tan grande, sino que lo era más aún, que su bondad llegaba mucho más lejos, prueba de ello han sido los numerosos homenajes que le han rendido y que nos llenan de orgullo a mi familia y a mí. 

Gracias a él, también me siento orgullosa de mi bonita ciudad y de mi pueblo, mi "rinconcito" de paz, sobretodo, en verano. Cuenca de Campos es un pequeño pueblo de la comarca de Tierra de Campos en la provincia de Valladolid. Este sitio es donde mi padre y su familia pasaban los veranos y donde la mía los ha pasado también. Mi infancia, y no tan infancia, se reduce a los largos días de verano allí. Mi querido pueblo. Los veranos ahí son parte de mi vida, con lo cual me siento totalmente identificada con el nuevo anuncio de Aquarius de este año del "Pueblito Bueno" que acaba con la frase: "Si no tienes pueblo, no sabrás lo que se siente en las despedidas de los pueblos".



Gran devota de la Semana Santa de Valladolid y, en especial, de la preciosísima Virgen de las Angustias, de cuya hermandad soy cofrade. Esta imagen es muy importante en Valladolid debido a que el 3 de Octubre de 2009 fue Coronizada Canónicamente. Este proceso nos costó mucho a todos los cofrades ya que fueron muchos años detrás del obispo de la ciudad y de recogidas de miles de firmas para que, finalmente la reina obtuviera su corona. Fue un día muy emocionante para todos y sobre todo para mi padre, quien estuvo, entre otros, durante muchos años detrás de este proyecto.

Soy, como he dicho al principio, la única chica de los hermanos. Esto conlleva tener ciertos privilegios, pero no solo los materiales, quiero decir, que ser la única mujer me hace más responsable en lo que a las tareas de casa se refiere, lo cual es una gran ventaja para mi futuro, porque quiero formar una familia, y esto me ayuda  a ser una gran madre como lo es la mía.